El por qué de los ‘Sanfermines’

Toros, vino, 'txapelas', pañuelos rojos, extranjeros, chupinazos, los Simpsons o Hemingway se unen en la que es la fiesta más conocida del verano español.

Los corredores ya se preparan para correr por la calle Estafeta / Foto: the.jorbeg
Los corredores ya se preparan para correr por la calle Estafeta / Foto: the.jorbeg

Andrés Espuelas. Alrededor del año 287, tras una infatigable e incansable lucha misionera como obispo de Pamplona, San Fermín marchó a las Galias. La religión que practicaban en la Francia actual se desconoce. Pero muy afín al cristianismo no sería, ya que ese mismo año San Fermín fue ejecutado, muriendo como mártir de la fe. Así pues, el pueblo pamplonés, hasta 1591, celebraba los 10 de octubre la fiesta en honor al santo.

San Fermín es el Santo que conmemora estas fiestas / Foto: Antonio Gil
San Fermín es el Santo que conmemora estas fiestas / Foto: Antonio Gil

Pero muchos se preguntarán, ¿los festejos no comenzaban el día 7 de julio? y, ¿qué tiene que ver esto con los encierros y los toros? Pues en 1591 el obispo Bernardo de Rojas y Sandoval, a petición del pueblo y debido a que no había paraguas suficientes para todos, trasladó la Fiesta al séptimo día del séptimo mes del año. Se unía así con la fiesta del ganado, por lo que los toros serían más protagonistas de unas fiestas que se vienen celebrando desde la Edad Media, aunque no como la conocemos actualmente.

Se produciría casi un golpe de Estado si un pamplonica sólo pudiera ponerse la txapela y el pañuelo rojo dos días como por aquel entonces; si les prohibiese correr delante de los toros, tradición que no se consuma hasta 1878; o si tuviesen que asistir a a la misa de víspera, la cual se ha sustituido por el ‘Riau-Riau’, momento en el que los congregados en la calle Mayor cantan el vals, ‘La Alegría de San Fermín’.  El famoso chupinazo, que señala el inicio de las fiestas, tampoco ha dado a comienzo de éstas desde el principio. Se inició en el siglo XX, siglo más intenso en cuanto a las costumbres de los ‘Sanfermines’.

Miles de jóvenes pasarán del 7 al 14 de julio sus vacaciones en Pamplona / Foto: jaroson
Miles de jóvenes pasarán del 7 al 14 de julio sus vacaciones en Pamplona / Foto: jaroson

No se puede pasar por la historia de la Fiesta sin mencionar a Ernest Hemingway. El premio Nobel de Literatura se enamoró de Pamplona hasta tal punto que quiso dejar constancia de ello en una novela, Fiesta, de 1926. El escritor estadounidense internacionalizó San Fermín, siendo uno de los culpables de que, en estos momentos, chinos, japoneses y americanos pisen la calle Estafeta. Hasta tal punto llegó su amor a Pamplona que días antes de morir en 1961 llamó personalemte al Hotel La Perla, lugar donde se alojaba habitualmente, para anular su reserva.

Anécdotas de los ‘Sanfermines’. Una fiesta de esta tradición tendría para contar miles de anécdotas. Por ello, no queremos dejar pasar la oportunidad para mirar los ‘Sanfermines’ desde otro punto de vista. Una de ellas es que, curiosamente, el periodismo proporcionó su granito de arena a las tradiciones de la Fiesta, ya que el famoso chupinazo fue idea del periodista José María Pérez Salazar. Con respecto a esto, es remarcable que tan sólo en cuatro ocasiones el chupinazo no ha sido lanzado por el presidente de la comisión municipal de las fiestas o por el alcalde de la ciudad.

El ruedo descansa ante la llegada de los toros / Foto: Chema Concellón
El ruedo descansa ante la llegada de los toros / Foto: Chema Concellón

Hay varias teorías en cuanto al atuendo. Se cree que el rojo conmemora al martirio de San Fermín, ya que en las costumbres religiosas se suele poner este color como el que representa a un santo mártir que ha muerto por creencias religiosas. En cuanto al blanco, se dice que más que una costumbre fue el gusto de un alcalde pamplonés de los años 60, Miguel Javier Urmeneta, por que se incluyera este color en la indumentaria de ‘Sanfermines’.

“Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín. A Pamplona hemos de ir con una media, con una media, a Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín”. Esta es una de las canciones más conocidas de la popular fiesta. Sin embargo, los pamplonicas se la toman a rajatabla y cada día que relata la canción se preparan con una buena comida y un buen vino en vistas al 7 de julio. A estas sucesivas comidas se les conoce como escalera y sirve también para recordar a los vecinos que San Fermín se acerca.

Algunas costumbres se han venido a menos a lo largo de los años como, por ejemplo, la de comprar ajos en la Plaza de Recoletos.

El pañuelo rojo, imprescindible para estas fiestas / Foto: Dominik Morbinzek
El pañuelo rojo, imprescindible para estas fiestas / Foto: Dominik Morbinzek

A principio del siglo XX, en esta plaza, decenas de comerciantes se ponían con sus puestos y sus ristras de ajos. Se llegaban a pagar mucho dinero por conseguir la mejor ristra en una Fiesta por la que han pasado hasta los Simpson. También ha decaído el llamado Encierro de la Villanovesa, en el que se alargaba la fiesta un día más subiendo la cuesta de Santo Domingo delante de un camión.

Si San Fermín levantara la cabeza de su tumba de Amiens (Francia), se llevaría las manos a la cabeza por cómo ha cambiado la Pamplona de la que fue el primer obispo. Unas fiestas que cada año hacen una excepción en la vida rutinaria de muchos jóvenes y no tan jóvenes. Este año no será menos y contará con un programa que no decepcionará a los asistentes.

 

 

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