El lobo en la Comunidad de Madrid y el papel de los agentes forestales en su conservación y seguimiento

Ante el reciente asentamiento del lobo en la Comunidad de Madrid, los agentes forestales explican el trabajo que realizan en las zonas de la región donde se está moviendo actualmente este animal: seguimiento de manadas, inspección de daños al ganado, la caza furtiva, así como tareas de información y educación ambiental.

Un lobo adulto. / Foto: Fernando Gallego.
Un lobo adulto. / Foto: Fernando Gallego.

C.N. El lobo ibérico ha recolonizado recientemente territorios de la Comunidad de Madrid situados en la vertiente meridional de la sierra de Guadarrama, en la comarca conocida como la Sierra Norte. Los grupos reproductores de lobos situados al sur de la provincia de Segovia habían permitido ya ciertos años el flujo y paso de algunos ejemplares hacia territorio madrileño.

“A pesar de los numerosos obstáculos que el lobo se ha ido encontrando en su camino, su esparcimiento hacia el sur desde las poblaciones del noroeste peninsular ha sido constante en las últimas décadas. Las autopistas, la caza furtiva o la falta de medidas por parte de las políticas autonómicas no han podido parar el proceso natural de expansión de su área de distribución”, comentan los agentes forestales.

Hace unos cuatro años tuvieron la noticia de los primeros avistamientos en territorio de la Comunidad de Madrid, aunque “también tuvimos que levantar los cadáveres de los primeros ejemplares atropellados en la autovía A-1, lo que no hacía sino confirmar el trasiego de estos animales por nuestra provincia, más de medio siglo después de que se abatieran los últimos lobos en el Valle del Lozoya y se constatara la extinción de la especie en el centro peninsular”, explican.

A partir de entonces, el trabajo de estos profesionales ha estado dirigido a “conocer los lugares frecuentados por los lobos, a estimar su abundancia y la evolución de su población, a prevenir el furtivismo, a la educación y sensibilización de la población sobre este tema y a asistir a los ganaderos que han sufrido en su cabaña los daños provocados por el lobo”.

Pero, aunque en la última década el asentamiento del lobo en la Comunidad de Madrid y la constatación de su reproducción no ofrecen lugar a duda, el número de ataques al ganado y el número de reses afectadas ha ido en descenso, pasando de 20 ataques en el año 2010 a 16 en 2011; 12 en el 2012 y 10 en 2013. A juicio de los agentes, en esta evolución ha influido “la concienciación y la adopción de buenas prácticas por parte de nuestros ganaderos para los que, hasta hace muy poco, el lobo no había sido un factor a tener en cuenta en el manejo de sus animales”.

Lobo adulto al trote. / Foto: Fernando Gallego.
Lobo adulto al trote. / Foto: Fernando Gallego.

Por tipos de ganado, destaca la predilección del lobo hacia ovejas y cabras que, aunque menos abundantes en el total de la cabaña ganadera, han sido las más afectadas. El ganado caballar y, especialmente, el vacuno son los que menos daños han sufrido en comparación con su abundancia.

“Esperamos con nuestro trabajo diario, poder contribuir a la normalización de la llegada del lobo al territorio de Madrid. El lobo, con su regreso, amplía la complejidad de los ecosistemas y ejerce una función reguladora como depredador en las poblaciones de ungulados silvestres. Su presencia aporta, sin duda, un valor intangible y emocional a las cumbres y valles del recién declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama”, argumentan.

Este proceso natural de expansión del lobo se debe, por un lado, al papel de la sierra de Guadarrama como corredor ecológico: permitía unir poblaciones loberas muy distanciadas, al servir de nexo de unión entre las estribaciones montañosas del Sistema Ibérico, al norte, y Castilla-La Mancha, al sur. Por otro lado, supone que el lobo logra asentarse en la submeseta sur, con un hábitat potencial óptimo de más de 150.000 hectáreas solo en la Comunidad de Madrid. Si a ello se le suma una alta densidad de ungulados silvestres, una numerosa cabaña ganadera en régimen extensivo y ecosistemas naturales relativamente bien conservados, se producen entonces condiciones muy adecuadas para que el lobo se establezca.

Incorporación al protocolo de actuación de Emergencias 112. El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid se ha incorporado recientemente al protocolo de actuación del Centro de Emergencias 112 con el objetivo de aumentar la coordinación, eficacia y eficiencia de todos los servicios de emergencia a la hora de dar respuesta a cada incidente que se produce en la región.

Un agente forestal. / Foto: http://www.agentesforestales.org.
Un agente forestal. / Foto: http://www.agentesforestales.org.

De este modo, cuando se produzca cualquier aviso de emergencia en el entorno natural de la región como, por ejemplo, incendios forestales, aludes, rotura de una presa, quemas controladas o accidentes aéreos, entre otros, los técnicos del 112 activarán a estos efectivos para aumentar aún más la eficacia y precisión que ya tienen los equipos de emergencia de la Comunidad.

La integración de los agentes forestales en el Centro de Emergencias 112 supone incorporar un nuevo recurso disponible en el ámbito de las emergencias en el medio natural.

Cuando un operador del 112 recibe una llamada de emergencia en el centro procede a indicar a la persona que mande un WhatsApp para obtener sus coordenadas exactas. Una vez recibido, se le sitúa con exactitud en la plataforma tecnológica. El 112 envía el despacho a los agentes que deben intervenir, en este caso a los Agentes Forestales, que comunican a través de la emisora con las unidades más próximas para que acudan a la incidencia.

Además, los agentes también comunican su posición al 112, que les sitúa también en la plataforma tecnológica que calcula la distancia entre ambos e indica el rumbo a seguir. Una vez localizada a la persona, se comunica al 112.



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