Las rutas de las icnitas: tras la huella de los dinosaurios en la Península Ibérica

El conjunto formado por 11 yacimientos hispano-lusos permite reconstruir en un espacio físico muy restringido la evolución de los dinosaurios durante 100 millones de años, así como establecer hipótesis sobre su dispersión y formas de vida.

Mapa de las Icnitas de la Península Ibérica. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Mapa de las icnitas de la Península Ibérica. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

A.R.E. Las huellas de los dinosaurios que poblaron la tierra hace millones de años aún están presentes, y de manera totalmente literal, en tierras españolas. Sus icnitas (huellas, pisadas) pueden contemplarse a día de hoy en diferentes puntos de la Península Ibérica, siendo una fuente de investigación y un reclamo para el turismo.

Por su enorme interés, un conjunto formado por 11 yacimientos de huellas de dinosaurios de España y Portugal fueron postulados bajo el nombre de ‘Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (IDPI)’ para convertirse en Patrimonio Mundial por la Unesco. Una candidatura transfronteriza que ha sido rechazada hasta en dos ocasiones por el organismo, aunque ello no es óbice para olvidar el proyecto sobre este valor universal excepcional, desempolvarlo del cajón y volver a pelear por él.

Huellas del yacimiento de Cayos. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Huellas del yacimiento de Cayos. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

Los 11 yacimientos IDPI son el de Costalomo (Burgo); El Peladillo y Los Cayos (La Rioja, ambos en una zona declarada Reserva de la Biosfera); Fuentesalvo (Soria); Fumanya (Barcelona); Las Cerradicas (Teruel, dentro del geoparque europeo y mundial del Maestrazgo); Tambuc (Valencia); Tereñes (Asturias) y Pedreira do Galinha, Vale de Meios y Pedra da Mua, enclavados en parques naturales de Portugal.

Todos ellos poseen una amplia riqueza paleontológica en general y, de un modo muy significativo, de icnitas de dinosaurios. Representan, pues, en su conjunto una muestra de la extraordinaria y diversa riqueza del registro paleoicnológico de dinosaurios en la Península Ibérica, el cual cuenta con alrededor de 230 yacimientos y más de 22.000 huellas.

Icnitas en Fuentesalvo. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Icnitas en Fuentesalvo. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

Los yacimientos del IDPI se corresponden con un periodo temporal que abarcan los 100 últimos millones de años del Mesozoico, desde el Jurásico medio (hace 174 millones de años) hasta el Cretáceo superior (72 millones de años), cuando se extinguieron los dinosaurios, comprendiendo cuatro de los seis períodos de la era en la que estos vertebrados vivieron.

Por los restos que albergan, el estudio de estos enclaves permite conocer la evolución durante un amplísimo espacio temporal de los dinosaurios, así como los múltiples modos de vida y ambientes en los que vivieron.

Yacimiento de Tambuc. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Yacimiento de Tambuc. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

También se puede analizar gracias a ellos los cambios de fauna tan numerosos que se produjeron entre el Jurásico y el Cretácico, siendo un ejemplo de esto último los 18 nuevos icnotaxones o huellas fósiles morfológicamente diferentes de dinosaurios que se han registrado en el marco de la Península Ibérica.

En suma, la diversidad de huellas halladas en territorio español y portugués y su relación con los restos directos existentes en ellos, hace de estos yacimientos lugares especiales, puede decirse que únicos, pues permiten reconstruir la evolución de los dinosaurios durante 100 millones de años, así como establecer hipótesis sobre su dispersión y formas de vida, y todo ello en un área geográfica muy delimitada.

Fumanya, en Barcelona. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Fumanya, en Barcelona. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

Comparados con otros yacimientos paleoicnológicos del mundo, el hispano-luso se diferencia por conservar más información científica en un terreno más restringido. Ello se debe a que cuando se formaron los continentes –antes toda la masa terrestre estaba unida en uno único llamado Pangea- la Península Ibérica tuvo un papel esencial, funcionando como una especie de puente que conectaba los diversos tipos de fauna de las principales masas de superficie. Los fósiles de esta zona son por ello esenciales para comprender la sucesión de la fauna de los dinosaurios durante la creación del Océano Atlántico.

Los yacimientos. Los ocho yacimientos españoles que se engloban en la candidatura ‘Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica’ se encuentran repartidos por las Comunidades de Castilla y León, Aragón, Asturias, La Rioja, Cataluña y Valencia.

Huellas en el yacimiento de Costalomo. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Huellas en el yacimiento de Costalomo. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

En Burgos y Soria se hallan los de Costalomo y Fuentesalvo respectivamente, correspondiendo el primero al Cretácico Inferior y el segundo al tránsito entre el Jurásico y el Cretácico. En el de Costalomo se han hallado más de 200 icnitas, siendo éstas muy variadas –pertenecen a terópodas y terópodas avianas, ornitópodas cuadrúpedas y saurópodas-, algunas de gran tamaño, de las mayores que se pueden ver en España. Una de sus principales particularidades es que las huellas se presentan como relieves que sobresalen del estrato de arenisca que las conserva y no como oquedades, como sería normal, lo cual supone un caso excepcional y único en el mundo.

Por otro lado, el de Fuentesalvo cuenta con más de 80 icnitas vinculadas a una docena de rastros pertenecientes a dinosaurios terópodos de tamaño medio, concretamente a un mismo taxón, Therangospodus oncalensis. Ello convierte a Fuentesalvo en un yacimiento tipo, es decir, un yacimiento en el que ha sido descrita por primera vez una especie.

Las huellas de estos yacimientos permiten reconstruir la evolución de los dinosaurios. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Las huellas de estos yacimientos permiten reconstruir la evolución de los dinosaurios. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

En Asturias se sitúa el yacimiento de Tereñes, del Jurásico Superior, con más de 200 icnitas de ornitópodos y terópodos de diferentes tamaños, saurópodos y tireóforos. Es uno de los pocos lugares a nivel mundial en el que se han conservado huellas asignadas a Deltapodus, de productor estegosaurio.

El Peladillo, La Rioja, destaca por haber dado lugar a otro icnotaxón, el Hadrosaurichnoides igeensis. En este enclave, uno de los más grandes del Globo, se han localizado más de 3.000 huellas y alrededor de 350 rastros.

En la misma Comunidad Autónoma están los Cayos, un yacimiento del Cretácico Inferior con 900 icnitas que se corresponden con terópodos, saurópodos, ornitópodos y terópodos avianos, siendo además uno de los escasos emplazamientos donde se puede contemplar rastros terópodos con marcas de la cola del dinosaurio.

Numerosos científicos han acudido a España para estudiar estas icnitas. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
Numerosos científicos han acudido a España para estudiar estas icnitas. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

En Las Cerradicas, en Teruel, se encuentran del orden de casi 200 huellas, siendo una de sus características principales la abundancia de rastros paralelos con las marcas de pies y manos de dinosaurios, mientras que el yacimiento de Fumanya, del Cretácico Superior, es uno con mayor número de icnitas de Europa con 3.500 huellas, aunque con escasos rastros. En él se han hallado restos de huevo de dinosaurios y, además, representa el primer yacimiento descrito en detalle en el mundo con huellas de titanosaurios.

Finalmente, el territorio español completa su aportación con el yacimiento valenciano de Tambuc, del Cretácico Superior, que muestra cerca de 250 icnitas y proporciona gran información sobre la composición de las faunas de dinosaurios en el final del Cretácico europeo.

En el Vale de meios, Portugal. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/
En el Vale de meios, Portugal. / Foto: http://icnitasdinosaurio.mcu.es/

En el país vecino, los yacimientos portugueses del Vale de Meios, Pedreira do Galinha y Pedra da Mua corresponden al Jurásico Medio –caso de los dos primeros- y Superior. El de Pedra da Mua se encuentra en el Cabo Espichel y en él se pueden observar más de 700 huellas correspondientes a saurópodos y de terópodos, algunos de más de 40 metros de longitud.

Asimismo, la importancia científica del yacimiento de Pedreira do Galinha y  Vale de Meios, ambos en Santarem, reside en que representan dos de los mayores yacimientos que se conocen con icnitas de saurópodo del Jurásico Medio y de huellas tridáctilas de terópodos (3.750 ) respectivamente, todas ellas en muy buen estado de conservación.



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