Investigadores detectan la presencia en Murcia de Triops cancriformis, el “fósil” viviente de la fauna acuática

Los biólogos David Verdiell y Daniel Boix describen, además, otras dos especies de crustáceos, emparentados con los Triops.

Triops cancriformis.
Triops cancriformis. / http://www.pezadicto.com

Redacción. El investigador del departamento de Zoología y Antropología Física de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia (UMU) David Verdiell y el profesor de Biología de la Universidad de Gerona Dani Boix han descrito por primera vez en la Región de Murcia la presencia del crustáceo branquiópodo Triops cancriformis.

Este animal pertenece al orden Notostraca, cuyos orígenes se remontan hace unos 300 millones de años, y presenta una morfología característica que apenas ha variado desde que aparecieron en el planeta, por lo que está considerado como un auténtico fósil viviente, según explica la Asociación Herpetológica Murciana (AHEMUR).

Popularmente se le conoce como “tortuguita” pues posee una coraza que recuerda al caparazón de estos reptiles, y su aspecto recuerda al de los extintos trilobites. Su hábitat natural son charcas y estanques temporales de agua dulce y hasta la fecha se conocía su presencia en Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón y Andalucía, a las que se suma ahora la Región de Murcia.

Verdiell ha explicado que, en realidad, se conocía la presencia de esta especie en Murcia, pero no se había publicado nada sobre su distribución de forma oficial o académica. Para lograrlo, ambos biólogos han investigado durante dos años las charcas de la Región a través del proyecto AMPHIBIA, coordinado por la Asociación Columbares y cofinanciado por la Fundación Biodiversidad, haciendo seguimiento de las mismas y recopilando datos sobre la presencia de anfibios y grandes branquiópodos.

Concretamente, los ejemplares capturados en Murcia durante el estudio se encontraban en cuerpos de agua tipo “charcas ganaderas”, cuya función original es la de abrevar al ganado en régimen extensivo. Su origen es semiartificial porque están creadas y mantenidas por el ser humano, pero hacen las veces de charcas naturales.

Estas charcas se localizan en zonas esteparias y con vocación cerealista, donde escasean los recursos hídricos en superficie. Por tanto, se suelen desecar y muchos de los depredadores naturales de los Triops no sobreviven, lo que favorece que estos animales se encuentren libres de amenazas, según remarca Verdiell.

Poseen un “indudable valor conservacionista”, pues atesoran una elevada biodiversidad de plantas acuáticas, anfibios, insectos acuáticos o crustáceos, además son valiosas como áreas de descanso y abrevadero para gran número de especies de reptiles, aves y mamíferos, siendo fundamentales para el mantenimiento de las especies cinegéticas en el territorio, añade AHEMUR.

Los Triops están perfectamente adaptados a estos ambientes temporales, que se desecan habitualmente durante el verano, ya que han desarrollado la capacidad de producir huevos de “resistencia”, que pueden estar hasta décadas sin eclosionar, en estado de latencia, enterrados en el fango o incluso en el sustrato seco hasta que la charca vuelve a llenarse con las lluvias. Cuando hay agua, eclosionan rápidamente para producir una nueva generación.

Tan solo a los diez días de su nacimiento ya habrán alcanzado la madurez sexual, circunstancia que pone de relieve lo acelerado de su ciclo vital, pero que supone una ventaja adaptativa frente a lo efímero de su hábitat. En algunos casos, completan su ciclo vital en tan solo un mes, aunque pueden continuar viviendo durante todo el tiempo en que la charca cuente con agua, precisa Verdiell.

Los huevos pueden aguantar mucho tiempo sin eclosionar, pero los investigadores temen los largos periodos de sequía como consecuencia del cambio climático, que pueden reducir la viabilidad de muchos de estos huevos.

En total, Verdiell ha censado unas 150 charcas ganaderas en toda la Comunidad Autónoma de Murcia, repartidas por el Altiplano, por la zona de los Llanos del Cagitán, por la Comarca del Noroeste, Lorca y Puerto Lumbreras, aunque muchas de ellas se encuentran en un estado de conservación muy precario, debido al abandono de las prácticas agropecuarias tradicionales.

En concreto, el Triops cancriformis ha sido localizado solamente en cuatro de esas charcas, todas ellas situadas en una zona muy concreta conocida como los Llanos del Cagitán, en el centro de la Región, entre los términos municipales de Mula, Calasparra y Cieza.

Se trata, explica, de una zona que se ha mantenido “más o menos a salvo” de la transformación agrícola que ha tenido lugar en los últimos años y todavía cuentan con cultivos tradicionales de secano como almendros, vid, cereal u olivos, intercalados con formaciones vegetales esteparias y de pino carrasco, así como una ganadería en régimen semiextensivo.

En el resto de la península ibérica, Verdiell resalta que los Triops suelen habitar en las charcas naturales, que se llenan con las lluvias de invierno y otoño. En total habitan dos especies de Triops, por un lado el cancriformis, que es el que se encuentra en la vertiente mediterránea; y luego está el Triops mauritanicus que se encuentra emplazado en el resto de la península.

Verdiell reconoce que es difícil evaluar el número de especímenes de esta especie en la Región, ya que están sujetos a la gran variabilidad de las lluvias presente en el sureste ibérico. “Los años en que llueve mucho, como en 2013, las charcas se llenan de agua y los animales proliferan, siendo localmente muy abundantes”, añade. Además, explica que estas charcas pueden tener, como mucho 250 ó 300 metros cuadrados, por lo que el tamaño del hábitat limita su abundancia.

Por otro lado, los autores del trabajo también han descrito la presencia de otras dos especies de crustáceos branquiópodos pertenecientes al orden Anostraca, otro grupo animal estrechamente emparentado con los Triops. En concreto, las especies detectadas fueron Branchipus schaefferi y Streptocephalus torvicornis, unos animales que se asemejan a pequeñas gambas que no superan los dos centímetros de tamaño.

Estas especies han resultado estar más ampliamente distribuidas por toda la Región, sobre todo la última, y han sido localizadas también por AHEMUR durante sus muestreos herpetológicos en Yecla, Puerto Lumbreras, Lorca y Caravaca. Su estrategia de vida es semejante a la de los Triops, ya que pueden desarrollarse muy rápidamente y cerrar su ciclo vital antes de que la charca se deseque, según explica la Asociación.

Los hábitats acuáticos donde estas especies desarrollan sus ciclos vitales presentan una “enorme fragilidad” y se encuentran amenazados en toda Europa. Las amenazas que afectan a sus poblaciones están relacionadas directamente con la presión humana, tales como la contaminación de las aguas, desecación y roturación con fines agrícolas, abandono de actividades agropecuarias tradicionales y la introducción de especies exóticas, entre otras cosas.

AHEMUR alerta que dicha situación ha conllevado la desaparición de un gran número de poblaciones de estas especies, y muchas de ellas se encuentran en un estado “muy precario” de conservación. Por tanto, resaltan que “urge la necesidad de aplicar medidas concretas para garantizar su conservación, así como la realización de estudios”.

Asimismo, la Asociación puso en marcha en el año 2010 una campaña de inventario y concienciación denominada ‘Charcas ganaderas, oasis de biodiversidad’, precisamente para llamar la atención sobre la importancia de la conservación de estos hábitats.

Desde AHEMUR creen que sería preciso “establecer una figura legal de protección, como podría ser la microreserva, que permita la protección efectiva de estas charcas, e incluso estudiar la posibilidad de crear nuevas charcas de la misma tipología en amplios territorios de la región”.

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