Investigadores del Museo de Ciencias Naturales describen una parásito sanguíneo que infecta a las aves marinas

Es la primera vez que se confirma, gracias a las técnicas moleculares, la presencia de Hepatozoon en aves.

Aves marinas.
Aves marinas. / http://birdinglanzarote.blogspot.com.es

Redacción. Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales han descrito una especie de parásito sanguíneo del género Hepatozoon que infecta a las aves marinas de la familia Hydrobatidae.

A estas aves les afecta a los glóbulos rojos, algo más propio de las infecciones en reptiles y no a los glóbulos blancos como suele ocurrir en el resto de las aves.

La investigación se ha centrado en averiguar si existían infecciones de parásitos sanguíneos en colonias de Paiño boreal y Paiño negro, Oceanodroma leucorhoa y Oceanodroma melania respectivamente, en México.

Las aves marinas, que viven rodeadas de agua salada, no suelen estar parasitadas por estos protozoos, debido a las dificultades de acceso al hábitat con las que se encuentran los insectos que los transmiten.

Sin embargo, los han detectado en algunas de los ejemplares estudiados. “No sabemos realmente desde cuando existe la relación entre ambos. Si la colonización es reciente puede deberse a la llegada de un insecto que haya transportado al parásito y que se haya adaptado al nuevo hospedador”, ha explicado el director del Museo Nacional de Ciencias Naturales e investigador Santiago Merino.

El científico ha señalado que el descubrimiento de este parásito abre un “abanico de posibilidades de estudio” con respecto a las aves que actúan como hospedadores.

Además, el Museo señala que los análisis moleculares previos habían mostrado que los parásitos descritos en aves como Hepatozoon eran en realidad del género de parásitos Lankesterella.

Gracias al análisis molecular de un fragmento de 1774 pares de bases del ADN del parásito encontrado en los paiños, los investigadores han descubierto que, en este caso, si se trata del género Hepatozoon por lo que es la primera vez que se confirma, gracias a las técnicas moleculares, la presencia de Hepatozoon en aves.

A pesar de que la fase sanguínea de ambos parásitos, Lankesterella y Hepatozoon, es similar y aparentemente indistinguible, la característica que los investigadores apuntan como diferenciadora es la presencia o ausencia de un cuerpo retráctil (o vacuola).

En la especie descrita y en otras de Hepatozoon no hay vacuola, mientras que en las que se ha comprobado que son Lankesterella sí.

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