De Príncipe de Asturias al Rey Felipe VI

Desde que nació hace 46 años, Felipe Juan Pablo Alfonso de la Trinidad de Todos los Santos se ha preparado para convertirse en el monarca español más formado de la Historia del país.

El Príncipe de Asturias, futuro Felipe VI.
El Príncipe de Asturias, futuro Felipe VI.

Redacción. El Príncipe de Asturias, de 46 años, será proclamado próximamente Rey de España bajo el nombre de Felipe VI y tendrá como principal reto consolidar la monarquía en un difícil momento.

Don Felipe nació el 30 de enero de 1968 en la Clínica Loreto de Madrid, la misma en la que varios años antes habían venido al mundo sus hermanas, las Infantas Elena y Cristina.

A pesar de ser el tercer hijo de los Reyes, la prevalencia del varón sobre la mujer en la actual Constitución española le convirtió en el primero en el orden de sucesión al trono, desde la proclamación de su  padre como Rey el 22 de noviembre de 1975.

Fue bautizado en el Palacio de la Zarzuela con el nombre de Felipe Juan Pablo Alfonso de la Trinidad de Todos los Santos, en honor a Felipe V, el primer Borbón que reinó en España.

Con nueve años recibió el título de Príncipe de Asturias, junto con los de Príncipe de Girona y Príncipe de Viana, correspondientes a los primogénitos de los Reinos de Castilla, Aragón y Navarra, cuya unión formó en el siglo XVI la Monarquía española.

Los Príncipes de Asturias.
Los Príncipes de Asturias.

El Príncipe cursó sus estudios de Primaria y Secundaria en el Colegio Santa María de los Rosales, el mismo centro en el que estudian hoy sus hijas las Infantas Leonor y Sofía. Se trata de un centro mixto próximo al Palacio de la Zarzuela, que ofrece el modelo educativo español, y donde se imparte religión católica, aunque sea un colegio laico.

Los Reyes decidieron enviar a su hijo un año a Canadá para que hiciera el último curso de Bachillerato (antiguo COU) en el Lakefield College School. De vuelta en España, realizó su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza, la Escuela Naval Militar de Marín y la Academia General del Aire de San Javier.

En la actualidad, es teniente coronel del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra (Infantería), capitán de Fragata del Cuerpo General de la Armada y teniente coronel del Cuerpo General del Ejército del Aire, categorías que ha alcanzado “sin atajos” y realizando los correspondientes cursos para ascender, subrayan en Zarzuela. Asimismo, el Príncipe de Asturias pasará a ostentar el mando supremo de las Fuerzas Armadas españolas con rango de capitán general cuando sea coronado Rey, ya que este cargo es inherente a la condición de monarca, tal y como establece el artículo 62 de la Constitución.

Cumplida la mayoría de edad y en cumplimiento del artículo 61 de la Constitución española, juró acatar la Constitución en una sesión solemne en las Cortes. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, completó su formación con un Master en Relaciones Internacionales en la Edmund Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown (Washington D.C.) y estancias en Bruselas.

Aprendiendo a ser heredero. Terminada su formación, el Príncipe comenzó a partir de 1996 a incorporarse poco a poco a sus funciones institucionales como heredero de la Corona, que no están escritas en la Constitución.

Desde ese año, viene realizando una media anual de 320 actos oficiales, 14 viajes al extranjero, 62 discursos y recibe a unas 1.300 personas al año, que suelen ser próximas a su generación, con el objetivo de mantenerse informado de la realidad nacional e internacional.

También desde 1996, asume la máxima representación de España en las tomas de posesión de los presidentes iberoamericanos, desplazamientos que aprovecha para estar en contacto con la colonia española pero también con las figuras más relevantes de la política, la economía y la sociedad de las naciones iberoamericanas.

Para el Palacio de la Zarzuela, la actividad del Príncipe adquirió su “velocidad de crucero” desde su matrimonio en 2004 con la periodista Letizia Ortiz, noviazgo que consiguió mantener en secreto hasta la pedida de mano, a diferencia de lo que ocurrió con sus romances con Isabel Sartorius o la modelo Eva Sannum.

El nacimiento posterior de sus hijas Leonor y Sofía -además de suponer una garantía institucional- permitió al Príncipe mostrar a la sociedad una faceta hasta entonces desconocida, la del amor por su familia y de profunda preocupación por la educación de las Infantas, que ambos quieren que tengan una infancia lo más parecida a la de otros niños de su edad.

Doña Letizia Ortiz consiguió mantener en secreto su noviazgo con el heredero.
Doña Letizia Ortiz consiguió mantener en secreto su noviazgo con el heredero.

El Príncipe visita periódicamente las Comunidades Autónomas y mantiene encuentros y reuniones con los órganos constitucionales y con las principales instituciones del Estado con el objeto de estar al corriente de sus actividades.

Además de desarrollar un papel muy activo en la promoción de los intereses económicos y comerciales de España y en el fomento del conocimiento de la lengua y cultura españolas en el exterior, es presidente de honor de varias asociaciones y fundaciones, como la Fundación Príncipe de Asturias, Príncipe de Girona, Codespa, la Asociación de Periodistas Europeos o el Real Instituto Elcano.

Precisamente sus discursos en los premios Príncipes de Asturias o en actos relacionados con la nueva fundación Príncipe de Girona -dedicada a promover el talento en los jóvenes- suponen la expresión más elaborada del Heredero hacia la sociedad española.

Nombramiento ‘en breve’.  La proclamación del Príncipe de Asturias como futuro Rey de España, con el nombre de Felipe VI, tendrá lugar “en semanas”, según estiman fuentes oficiales.

La sucesión de Don Juan Carlos tras su decisión de abdicar requiere la aprobación de una ley orgánica, tal como dice la Constitución en su artículo 57.5 y ha recordado el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ha confiado en que la proclamación del nuevo Rey pueda producirse “en un plazo muy breve”.

El proceso se pondrá en marcha el 3 de junio, con una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros a las 12.00 horas. Según fuentes gubernamentales, el proyecto de ley orgánica se ceñirá a regular la abdicación del Rey Juan Carlos.

Una vez que el Gobierno apruebe el proyecto de ley en Consejo de Ministros, el texto será enviado al Congreso para su aprobación, de donde pasará al Senado y podrá entrar en vigor. En ambas cámaras, se requerirá mayoría absoluta. El proceso puede ser tan rápido como quieran los grupos parlamentarios. De hecho, la última reforma constitucional se resolvió entre finales de agosto y principios de septiembre de 2011 en menos de quince días.

Del Príncipe  a la Infanta Leonor. Del Rey Juan Carlos, al futuro Felipe VI para terminar en Leonor. Ese es el orden que ha transcurrido en el tiempo hasta día de hoy, día muy importante para todos ellos, ya que además de que Don Felipe y Doña Letizia pasarán a ocupar el trono, también la pequeña infanta Leonor, hija mayor de hasta ahora los Príncipes de Asturias, se convertirá al igual que lo hizo su padre, en la siguiente Princesa de Asturias.

El Rey, el Príncipe y la pequeña Infanta.
El Rey, el Príncipe y la pequeña Infanta.

La Infanta Leonor de Borbón se convertirá, con casi nueve años de edad, en la princesa heredera más joven de toda Europa una vez que su padre sea coronado Rey en las próximas semanas tras la abdicación de su abuelo.

Según está establecido en el Título II de la Constitución, que regula la institución monárquica, “el Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España”.

No será hasta su mayoría de edad cuando la todavía Infanta Leonor jure su cargo y la Constitución, tal y como hizo su padre el 30 de enero de 1986 ante las Cortes Generales. “El Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad, y el Regente o Regentes al hacerse cargo de sus funciones, prestarán el mismo juramento, así como el de fidelidad al Rey”, establece la Constitución.

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