Investigadores de la Universidad de Oviedo aplican tecnologías ‘verdes’ para descontaminar suelos

Su sistema consiste en aprovechar la capacidad de ciertos microorganismos y plantas para actuar como agentes descontaminantes en el terreno.

Los suelos contaminados
Los suelos contaminados pueden tratarse con tecnologías respetables con el medio ambiente.

Redacción. Investigadores de la Universidad de Oviedo han aplicado ‘green technologies’ -tecnologías verdes, respetuosas con el medio ambiente- para descontaminar y recuperar suelos que hayan tenido actividades contaminantes durante varios años. Este proceso habitualmente es “largo, complejo y caro”, pero con la investigación universitaria se ha logrado evaluar y perfeccionar la aplicación de las ‘green technologies’ a la recuperación de este tipo de suelos.

Para ello, los expertos aprovechan la capacidad de ciertos microorganismos y plantas para actuar como agentes descontaminantes en el terreno. El proyecto se enmarca dentro de la línea de investigación medioambiental que desarrolla el cluster de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático impulsado por el Campus de Excelencia Internacional, según ha indicado la Universidad.

Los primeros resultados de los trabajos constatan el “alto potencial” que algunas plantas habituales en Asturias poseen como acumuladoras de metales pesados y arsénico. Es el caso del abedul, el sauce o la olivarda. Además, los expertos han detectado la presencia de ciertas bacterias resistentes a altas concentraciones de arsénico y la existencia de hongos que favorecen los procesos de descontaminación.

Estos avances abren “expectativas significativas” en el uso de estas técnicas biológicas para suelos que desde hace más de una década permanecen catalogados como terrenos contaminados.

El proyecto está financiado a través del programa ‘LIFE+’ de la UE y tiene por objeto promover la investigación para la conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente. Junto a la Universidad de Oviedo trabajan el Principado de Asturias y la empresa Sogener. El proyecto cuenta además con colaboradores en centros de investigación de Polonia, Suecia y España.

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