Los libros más antiguos de la Biblioteca Nacional

Entre sus salas se albergan grandes tesoros, libros de incalculable valor que recopilan el saber del mundo en tiempos pasados. Épocas difíciles en las que los eruditos se debatían entre el deseo de conocimiento y el miedo a caminar en contra de las normas dictadas por la Iglesia, que condenaba la herejía.

Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional.
Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional. / http://www.bne.es

Ana Amador. La sala Cervantes es uno de los lugares más especiales de  la Biblioteca Nacional (Madrid), ya que podría considerarse la Capilla Sixtina de la literatura española. Es un espacio destinado a la investigación y de gran valor, porque allí se encuentra el Fondo Antiguo, compuesto por arcaicos manuscritos e incunables (libros impresos en el siglo XV).

Concretamente, ‘El Códice de Metz’ es la obra más antigua que atesora la Biblioteca Nacional y procede de la colección privada del Duque de Uceda. Según los investigadores, pertenece al siglo IX debido al estilo carolingio (época del emperador Carlomagno) de la escritura en latín.

Además, su antigüedad es apreciable en las miniaturas o ilustraciones pintadas sobre el pergamino, que recuperan el estilo clásico y colorido del Imperio Romano.

Este ejemplar no se adjudica a un autor concreto, ya que es un recopilatorio de textos que componen un calendario astronómico o un cómputo medieval. Así que, mediante la observación de los ciclos lunares y las constelaciones, los eruditos controlaban el tiempo, puesto que aún no existía el reloj.

Códice de Metz.
Códice de Metz. / http://www.testimonio.com

Es curioso que en sus páginas, fabricadas en pergaminos, se perciban partes más claras que otras, eso se debe a la forma en la que se trató la limpieza de la piel.

Asimismo, los diferentes huecos en mitad de las palabras no son roturas que se hayan producido por el paso del tiempo, sino que se trata de las heridas que sufrió el animal.

A este ejemplar, en orden de antigüedad, le sigue otro manuscrito del siglo IX, ‘Las Etimologías de San Isidoro’. Se considera posterior al Códice de Mezt por el estilo visigótico de la escritura.

Según María Cristina Guillén, jefe de servicio de Divulgación y Gestión del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional, podría considerarse “una especie de diccionario o enciclopedia del conocimiento de ese periodo”. Además, a pesar de sus escasas ilustraciones, “sobresale la miniatura del mapa mundial, en el que se observa un mundo redondo que cortaban los ríos Tigris y Éufrates, que dividían el conocimiento geográfico de aquel momento”.

Catholicon.
Catholicon. / http://www.bne.es

Además de estos manuscritos, la sala Cervantes cuenta con volúmenes de los primeros libros impresos en el siglo XV. Entre ellos, posee una Biblia Pauperum o Biblia de los Pobres, que se sitúa en torno a 1440-1450.

Este incunable es un libro religioso, cuya función consistía en orientar a una parte del clero que carecía de conocimientos profundos para poder leer texto bíblicos complejos. Además, según matiza Guillén, debido a su función didáctica “fue muy popular en los Países Bajos”.

Mediante ilustraciones y frases sencillas, elaboradas con planchas e impresión en seco, se representaban versículos del Antiguo Testamento. Concretamente, es un libro xilográfico de tipos fijos (una técnica de impresión en la que se utilizaban planchas de maderas).

Finalmente, la Biblioteca conserva un hermoso ‘Catholicon’ de Johannes Balbus, impreso en Maguncia (Alemania) en 1460. Es el incunable de tipos móviles (pequeñas piezas metálicas con formas de caracteres usadas para imprimir) más antiguo y está atribuido al taller de Gutenberg.

Este libro está formado por dos amplios tomos y recopila principalmente gramáticas, etimologías y vocabularios. Según la jefa de servicio de Divulgación y Gestión del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional, “su importancia reside principalmente en que se trata de un diccionario esencial para la comprensión de la Biblia”.

One Response to "Los libros más antiguos de la Biblioteca Nacional"

  1. Jesús2ah   mayo 22, 2014 at 12:52 pm

    Magnífico reportaje. Hoy he vuelto a aprender algo nuevo.

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