Celebrada la segunda jornada sobre envejecimiento saludable

Organizada por FEAPS Madrid y la Fundación Gil Gayarre, contó con la participación del doctor Jesús Flórez, presidente de la Fundación Iberoamericana Down 21.

Jesús Flórez, presidente de la Fundación Iberoamericana Down 21
Jesús Flórez, presidente de la Fundación Iberoamericana Down 21/ http://www.sindromedown.net

Redacción. El pasado 25 de marzo tuvo lugar la segunda jornada celebrada dentro del Ciclo de Conferencias que organizan FEAPS Madrid y la Fundación Gil Gayarre sobre Envejecimiento Saludable. En este encuentro participó el doctor Jesús Flórez, presidente de la Fundación Iberoamericana Down 21, quien se centró en los aspectos familiares y sociales que entran en juego en el proceso de envejecimiento.

Según el presidente de la Fundación Iberoamericana Down 21, el envejecimiento es un proceso individual, pero envejecer bien es un proceso social. Además, destacó que el papel de la familia, en colaboración con los profesionales, es fundamental en el proceso de envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual.

El proceso de envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual es enormemente variable en función de la época en la que nacieron, el ambiente familiar en el que se han desarrollado y las características personales de cada uno de ellos. Por eso es importante, una vez que son adultos, trabajar en previsión de una ancianidad futura que sea rica, argumentó el ponente.

Por eso el catedrático explicó que desde las etapas más jóvenes, hay que procurar que adquieran las habilidades sociales necesarias. Además matizó que “el punto crítico es asegurar y mantener, en la medida de lo posible, la máxima autonomía de la persona que envejece”.

Flórez también subrayó la importancia de que la familia contribuya en el proyecto de vida de la persona con discapacidad intelectual y a que hable del futuro abiertamente, sin miedo.

En esa línea, el conferenciante recordó que las personas con discapacidad intelectual tienen enfermedades vinculadas al proceso de envejecimiento que son similares a las del resto de la población, si bien, el cuidado sobre la propia salud es sensiblemente menor en el colectivo de personas con discapacidad intelectual, razón por la cual las familias han de estar vigilantes.

Para ello es preciso, señaló, que las personas con discapacidad dispongan de sistemas de comunicación adecuados y se debe estar alerta puesto que cuando carecen de ellos, los problemas de salud pueden manifestarse a través de cambios en su conducta habitual.

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