Carolina Marín se da un baño de oro tras ganar el Campeonato de Europa de Bádminton en Kazán

La onubense superó en tres sets (21-9, 14-21 y 21-8) a la danesa Anna Thea Madsen y se convierte en el primer representante español que reina en el Viejo Continente.

Carolina, sonriente, tras recibir la medalla de oro como campeona de Europa. / Foto: @Bad_Esp
Carolina, sonriente, tras recibir la medalla de oro como campeona de Europa. / Foto: @Bad_Esp

Redacción. Carolina Marín se ha dado un merecido baño de oro al conquistar el Campeonato de Europa de Bádminton, que se ha celebrado estos días en Kazán (Rusia), al derrotar en la final a la danesa Anna Thea Madsen en tres sets (21-9, 14-21 y 21-8), en 50 minutos.

Dicen que las finales no se juegan, se ganan. A eso se aplicó esta onubense de 21 años, la auténtica reina de Europa de este deporte. Carolina pasó del ‘oro parece, plata ya es’ a darse un baño de oro, y para ello volvió a reescribir la historia. Desde hace tiempo lleva haciéndolo y, en esta ocasión, la página que lleva su rúbrica es el Campeonato de Europa Absoluto, cetro que ya consiguió en categorías inferiores. No lo tuvo fácil, porque Madsen vendió cara su derrota y forzó el desenlace del choque en tres sets.

En el primer set la onubense fue un torbellino. Desde el inicio desarboló la resistencia de la danesa, que a duras penas mantuvo el tipo. Y es que tras el 3-3 de salida, un parcial de 6-0 en favor de Carolina, empezó a decidir la suerte de esa manga, muy clara para la onubense. Con golpes certeros, seguros, desde el fondo de la pista y desde cerca de la red, de nuevo endosó otro parcial determinante (7-1), para apuntarse el set por 21-9.

Fue distinto el segundo. Anna Thea Madsen no había dicho su última palabra, y se sobrepuso al varapalo de esa manga inicial, y al 6-3 con el que también comenzó Carolina ese set. En esta ocasión, un juego más agresivo de la danesa, coincidiendo con demasiados errores de la onubense, trajeron las primeras rentas en favor de Madsen, que hizo un parcial de 1-10 para lograr sus primeras rentas importantes. De ahí al final, la danesa mantuvo el tipo, ante ahora una dubitativa Carolina, que nada pudo hacer para que Madsen ganara la manga por 21-14.

Quedaba la final abierta. Por todo. Para Carolina no. Era su día, su momento y se empeñó en ganar la final, aunque también en jugarla, y jugarla bien. Templó los nervios en el inicio del tercer set, en el que nadie logró una renta sólida en el marcador, hasta que del 5-5 se pasó al 8-6, antesala del principio del fin para Madsen. La onubense, desde ese momento, endosó un parcial de 12-0, que le abrió de par en par las puertas del Olimpo. Tenía en sus manos el Campeonato de Europa y por supuesto lo amarró con un 21-18, cerrando la manga, el partido, el torneo y la página de la historia. Carolina se hizo de oro.

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